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Consolidando la debacle mayo 26, 2011

Posted by Iván in Actualidad política.
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Las elecciones autonómicas y locales del pasado domingo han arrojado, por mucho que algunos se empeñen en negarlo, un previsible resultado en forma de ascensión (casi a los cielos) del Partido Popular y el descalabro del PSOE que ha sufrido en sus propias carnes el duro castigo de los electores por las políticas erróneas y erráticas llevadas a cabo desde la Moncloa fundamentalmente. A la postre ello ha supuesto un giro a la derecha (menos del que se habla puesto que las posiciones que actualmente representa el PSOE no son precisamente muy de izquierdas) y un cambio con pocos precedentes en nuestra historia partitocrática (me resisto a poner democrática).

Pero más allá de este panorama macro resultante de las elecciones hay otros aspectos en los que me gustaría centrar. En Aragón se ha vivido una caida importante del PAR, especialmente en la ciudad de Zaragoza, aunque amortiguada en el resto, en gran parte, gracias a la “intervención” de determinados medios de comunicación muy interesados en la no desaparición del partido que, como muy ocurrentemente definió el propio Biel, es el “clavo del abanico” que gira en función de la matemática electoral, o como más expresivamente se podría decir, se arrima al sol que más calienta. Misma explicación podemos encontrar al hecho de que la formación UPyD no haya logrado (por muy poco) representación alguna en las instituciones aragonesas, algo que desde luego parece no interesaba demasiado por Paseo Independencia y aledaños.

Pero para mi personalmente tiene mucho interés lo que ha sucedido con las “otras” dos fuerzas de izquierda del panorama parlamentario aragonés, esto es, CHA e IU (especialmente la primera, por cuestiones de militancia en la misma). Con respecto a la primera sorprende (al menos para mi) ver la algarabía con la que se han recibido los resultados electorales por parte de sus dirigentes, a pesar de ser en mi opinión, totalmente decepcionantes. Así, contrasta el hecho de que en 2007 con 54.752 votos logrados (8.15%) y 4 diputados en las Cortes de Aragón se hablase de autentica debacle y cataclismo electoral y ahora con 55.875 votos (8.24% de los votos y solamente 1.123 votos más) y los mismos representantes se hable de consolidación, cambio de tendencia y resistencia al bipartidismo. En ambos casos, si se compara con el mejor resultado histórico de este partido en elecciones autonómicas estamos hablando de unos 42.000 votos menos, casi un 43 % menos. Y ello sin entrar en datos más finos, análisis que daría mucho de que hablar como alcaldías y concejalías perdidas en destacadas localidades, presencia en Diputaciones volatilizadas, etc.

Sin duda una de las grandes conclusiones de estas elecciones a tenor de estos resultados CHA ya ha encontrado respuesta a uno de los enigmas que más preocupaban a la organización: ¿Cual es el suelo de CHA? La respuesta es facil: CERO. Y esto es así porque si en un escenario de caida libre del Partido Socialista, con el paro campando a sus anchas, desafección hacia la clase política en general, numerosos casos de corrupción y así un largo etcétera la formación ha sido incapaz de mejorar sustancialmente sus resultados, como sí lo ha hecho la quinta en discordia IU. Parece más que previsible que en futuras contiendas electorales donde el PSOE recupere terreno (que lo hará, y de eso no hay duda especialmente tras el proceso de convulsión interna que la formación va a vivir en los próximos meses) CHA caiga de tal manera que irremediablemente termine desapareciendo de las principales instituciones aragonesas. Tal vez la alegría con la que se recibieron los resultados en el Hotel Hesperia es reflejo de la asunción por parte de esta formación que su techo electoral se situa ahora en 4-5 diputados, muy por debajo de los 9-10 de 8 años atrás y que si suponían una cantidad importante como para influir de manera notoria en la política aragonesa. Si esto fuera así el resultado obtenido sería fracamente bueno, casí de película.

Muchos me llamaran alarmista, resentido y no se cuantas cosas más por decir esto, pero no creo (siempre hay que dejar cierto margen para la sorpresa) que puedan aportar argumentos convincentes para rebatir mi análisis. Y es que, utilizando un simil médico, hace tiempo que CHA entró en una situación de enfermo crónico casi terminal, que requería llevar a cabo una intervención quirúrgica general y urgente que supusiera recuperar los valores que caracterizaron al proyecto basados en una forma fresca y diferente de hacer política desde una perspectiva aragonesista de izquierdas.

Sin embargo la organización optó por un cambio tranquilo, eufemismo que se suele utilizar en política para hablar de continuismo y más de lo mismo, es decir cambio estético y poco más. Así en vez de retomar las fortalezas pasadas, dar una concepción más abierta a la organización y reconocer errores pasados, se optó por continuar o profundizar más si cabe en ellos, criminalizando al discrepante, incluso más eficazmente de lo que se venía haciendo históricamente, reforzando aún más al culto al lider, error que los partidos cometen habitualmente y dejando de lado aspectos tan importantes, especialmente en los partidos minoritarios, como las propuestas programáticas, ideología y formas de hacer política.

En definitiva, en vez de iniciar un proceso de refundación con una actitud de generosidad por parte de la dirección elegida (aunque de forma muy ajustada) de su último congreso, en el cual se diese paso a una verdadera renovación de ideas y personas, se continuo con la huida hacia delante ya iniciada tiempo atrás, fruto de un importante grado de ensimismamiento de las últimas direcciones de CHA y con ello de un alejamiento continuado y profundo de la que podemos calificar como izquierda social aragonesista.

A ello se le añade ademas una clara estrategia política, premeditada y plenamente consciente de las últimas direcciones nacionales de CHA, de brindar a los electores un partido más “vendible” en terminos de marketing político a través de la asunción de posiciones más moderadas o el abandono de ciertos aspectos característicos de la ideología de este partido por ser excesivamente vanguardistas o incluso rupturistas, y por tanto de acogida no mayoritaria por la población en general (llámese temas medioambientales, económicos o incluso identarios para el nacionalismo aragonés). Esta pretensión de ampliar el potencial electorado de la formación y ser un partido de caracter más general, el tiempo ha terminado por demostrar que era completamente erronea ya que la “suavización” ideológica de CHA no solo ha supuesto que gran parte de su electorado (y militancia) tradicional haya abandonado a la formación y ni siquiera la considere ya como referente alguno de esa otra forma de hacer política, sino que tampoco ha recibido voto alguno del electorado más moderado al que se pretendía acercar. Esta estrategia se ha acrecentado más si cabe con la “nueva” dirección nacional de CHA, la cual además ha puesto en marcha un intenso proceso de acabar con cualquier referencia al pasado de CHA en todos sus aspectos, se trata de una refundación encubierta en la que el pasado ni importa y además se desprecia y repudia sin ningún tipo de miramientos, con apartamientos más que ostentosos de antiguos líderes que han pasado al mayor de los ostracismos, eso sí, con palmadita en la espalda de regalo (a algunos claro está) para guardar ciertas formas.

Alguien podría pensar que ahora después del resultado, de que la ciudadanía no parece creer en absoluto en la supuesta renovación emprendida por CHA y si parece castigar la pérdida de sus valores históricos como partido diferenciado, lo lógico es que se iniciase un profundo ejercicio de autocrítica y se intentase corregir, tal vez demasiado tarde, los errores cometidos en el pasado más cercano. Sin embargo, bien al contrario, la huida continua y no se ve, o lo que es peor, no se quiere ver, la realidad existente.

Mientras IU pasa a CHA por su izquierda como si de un Fórmula 1 se tratase con propuestas nitidamente de izquierdas y con guiños constantes al tejido social, CHA prefiere seguir mirándose al ombligo y de nuevo achacar el pobre resultado electoral a causas externas como el bipartidismo. De nuevo se da a entender que el votante no realiza un ejercicio crítico a la hora de depositar su papeleta, despreciando su inteligencia y por tanto situando en un plano superior a una aristocracia partitocrática que como buen monarca ilustrado es capaz de saber que es lo mejor para su pueblo pero sin contar con su opinión.

Este es el gran error que parece ya no tiene remedio en una organización que, tal vez, este herida de muerte y que en función de las decisiones que pueda adoptar en un futuro cercano, con el horizonte de una posible entrada en el Gobierno municipal de Zaragoza en ciernes, podría acabar en tragedia griega antes de lo que piensan algunos. En esta espiral de funciones teatrales a las que la actual dirección de CHA nos tiene acostumbrados, ahora toca vivir el acto dedicado a Zaragoza y su Ayuntamiento. Empezamos con las declaraciones de su candidato a dicho Ayuntamiento y Secretario General Juan Martín en la que hablaba de discrepancias internas acerca de la posibilidad de formar parte de un gobierno tripartito con PSOE e IU. Sorprendentes declaraciones cuando parece poco, por no decir nada, probable que entre la corte que lo rodea nadie siquiera se haya planteado osar llevar la contraria o tener opinión propia acerca de este u otros temas, y desde luego, lo que podríamos llamar la disidencia o parte crítica del partido, hasta la fecha, no ha recibido noticia alguna de la dirección del partido para testear el sentir acerca del proceso electoral, su resultado y repercusiones futuras.

Parece poco creíble vista la oposición de baja intensidad realizada en la pasada corporación, sobretodo previa a las elecciones, considerar que por la cabeza de la dirección de CHA pueda llegar a pasar la idea de no formar parte del Gobierno de Zaragoza de manera deliberada. La decisión, podemos decir, está  tomada y su concreción solo dependerá de lo que piensen las otras dos fuerzas políticas en liza. Eso sí, y siguiendo con el teatrillo, ahora toca darle una capa de pintura “participativa” cuando todos sabemos que la cosa está comprada, guisada y hasta emplatada convenientemente. De esto CHA puede dar grandes lecciones en los últimos tiempos, para ello basta simplemente remontarse al proceso de elaboración de la lista municipal de Zaragoza donde, a pesar de la insistencia de sus popes, no hubo un proceso de participación real y sincero de la militancia sino todo lo contrario, exclusión de una parte muy significativa de la misma incluida.

En mi opinión mal harán las tres fuerzas del hipotético tripartito en la coyuntura actual de llegar a semejante acuerdo, ya que aunque la matemática del pleno municipal de Zaragoza diga que las tres suman en número de concejales más que la opción solitaria del Partido Popular, hay que tener en cuenta más hechos para valorar la conveniencia o no del mismo. Las urnas arrojan una mayoría de “izquierdas” (entrecomillo porque como ya he mencionado antes no creo que el PSOE de Belloch represente precisamente posiciones de izquierdas y en ocasiones supera con creces por la derecha a sus rivales del PP) pero también muestran que los zaragozanos mayoritariamente desean un cambio en el color del gobierno municipal, visto el extraordinario castigo que el PSOE ha cosechado el pasado domingo. Y eso también ha de tenerse en cuenta. El PP (que no es en absoluto santo de mi devoción y que ideológicamente se encuentra en las antípodas políticas) tiene no solo la legitimidad de ser la fuerza más votada (con muchísima diferencia) sino también me atrevería a decir la autoridad moral para exigir poder dirigir el ayuntamiento de la capital de Aragón.

En este escenario, que tanto CHA como IU lanzasen un flotador para ayudar a la gran perdedora de las elecciones en forma de pacto de gobierno solo, de nuevo en mi opinión, les reportaría un desgaste monumental en su imagen y en cierta forma ser coparticipes del fracaso del PSOE a la hora de llevar a cabo políticas de izquierdas. Sería mucho más deseable utilizar la capacidad que estas formaciones tienen para bloquear y modular las decisiones que un hipotético gobierno de derechas pueda tomar desde los bancos de la oposición que ser parte de un gobierno que no creo tenga la legitimidad necesaria para gobernar durante los próximos cuatro años, por mucho que las matemáticas si den para ello.

Seguiremos con atención los futuros movimientos políticos en las instituciones aragonesas de unos y otros, dado que es ahora cuando empieza lo verdaderamente interesante del asunto.

¡Que empiecen los juegos!

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Comentarios»

1. Luis Pastor - mayo 26, 2011

Ya se que la perfección no existe, pero este artículo está muy cerca.

2. Rafel - mayo 26, 2011

Otro dos datos que habría, tal vez, que estudiar con más precisión:
1º me parece que, en general, donde el PAR se mantiene la CHA baja y donde el PAR baja, la CHA sube.
Es posible que esa moderación del discurso a que te refieres signifique que CHA ya no compite tan solo con el PSOE o IU por un eletorado de izquierdas, sino con el PAR por un electorado aragonesista.
2º Yo creo que es normal que los dirigentes de CHA se alegrasen por mantener resultados: creo que todos esperábamos que la CHA se hundiese aún más, por lo que es posible que el movimiento 15M tamibén la sujetase.
Hay que tener en cuenta que siempre el PSOE repunta en la última semana de campaña en perjuicio de los partidos de su izquierda, el famoso voto útil, las acampadas habría neutralizado ese repunte y la gente habría llevado el voto útil a los partidos minoritarios de la izquierda, que, despues de todo, es el mensaje de #Nolesvotes.
Creo que lo que hace falta es una refundación global del nacionalismo de izquierdas, crear una “casa común” donde quepamos todos, pero también creo que es demasiado pronto para plantearlo. Para empezar dudo de que la CHA sea nacionalista.

3. Alberto - mayo 26, 2011

Tienes razón en cuanto a que CHA no ha podido elevar su resusltado electoral, cuando los electores de la izquierda del PSOE han salido aterrados de allí, y todos esos votos han ido a IU.
Quiero hacer un paralelismo de la situación de CHA con la grave situación en que ha quedado ERC en las elecciones locales celebradas en Cataluña, que han supuesto la inmediata dimisión de la directiva.
Yo achaqué la subida de ERC en tiempos de Carod, y creo que estoy más convenciodo de ello, a su discurso de izquierda, y no tanto a su vertiente nacionalista (“queremos más autonomía, o la independencia, para tener mejores servicios públicos”). Desde entonces, empujados por la derecha y también por su estupidez, entraron en un mensaje nacionalista extremo que ha llevado a la situación actual.
Y si eso ha pasado en Cataluña, todavía es más propio que pase en Aragón, donde el sentimiento nacionalista todavía es menor (entiendase como independentismo, porque conciencia de unidad yo estoy seguro que tiene más Aragón que Cataluña, pese a lo que digan los políticos catalanes y ahí está su tasa de abstención para demostrarlo).
El único partido que ha subido de la izquierda ha sido el que ha hecho una campaña de izquierda, izquierda pura y clásica.
Con un PP centrado (que lo está, pese a lo que digan los dos extremos del arco político) ya no se trata de discutir principios (error en el que ha caido el PSOE) sino en soluciones concretas para la situación que tenemos hoy por hoy.

4. pepo - septiembre 26, 2011

Amigo, en tu análisis no tomas en cuenta dos consideraciones cruciales en la política autonómica española. La primera es el perfil de la comunidad autónoma que nos ocupa, y la segunda es el carácter autonómico de la cita electoral.

En lo que se refiere a la primera consideración, parece conveniente tener en cuenta el hecho de que Aragón, como comunidad autónoma, se comporta con un perfil bajo en términos de regionalismo/nacionalismo, de forma que el elector no se plantea este tipo de voto, que sólo aparece como reclamo ante él cuando un interés regional se percibe como realmente amenazado, como sucedió con el tema del agua en la cita de 2003, cuando la PHN aún no había sido derogado. Fuera de esa “amenaza exterior” a la región, resulta difícil en la política aragonesa, recavar votos regionalistas en una cantidad estimable.

El segundo asunto a considerar es el de “las urgencias”. Siendo Aragón, como exponemos, un territorio sin tradición nacionalista en si cultura política, la gente acude mayoritariamente, sin plantearse otra posibilidad, al voto a partidos de ámbito nacional ante situaciones de necesidad como la que vivimos en España, lo que explica el crecimiento de PP e IU.

La conclusión a todo esto es que fuera de Cataluña y País Vasco, la cultura política española no permite hablar de comportamientos regionalitas o nacionalistas que se traduzcan en una presencia de estas opciones en los sistemas políticos autonómicos ni, por extensión, de estos en el sistema político español en su conjunto, siendo, como comentamos, Cataluña y País Vasco las únicas aportantes de voto regionalista/nacionalista de caracter sistémico. En Aragón, como en el resto de territorios, a excepción de los mencionados, fuera de apelaciones puntuales para la defensa de un interés concreto, el voto regionalista es testimonial.

Parece que el elector aragonés de izquierda, o se ha quedado en casa o ha optado pr la izquierda nacional, algo bastante inteligente si teems en cuenta la que está cayendo.

Un saludo!


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