jump to navigation

Las consecuencias económicas del Sr. Zapatero mayo 13, 2010

Posted by Iván in Actualidad política, Economía.
Tags: , , , , ,
add a comment

En julio de 1925, John Maynard Keynes, gran economista precursor de la corriente económica llamada keynesianismo, publicó en el diario londinense «Evening Standard»: «Las consecuencias económicas de Mr. Churchill«, texto de crítica al nuevo canciller del Exchequer (ministro de Hacienda del Reino Unido), que pretendía restablecer el patrón oro; con un tipo de cambio sobrevaluado, inspirado en razones de prestigio, más que económicas. Churchill vio como máximo responsable de la economía británica como el desastroso retorno británico al Patrón Oro, resultó en deflación de la moneda, paro y una huelga de mineros que desembocó en la Huelga General de 1926. Keynes en su artículo argumentó correctamente que el regreso al patrón oro traería consigo una depresión mundial; y con los años, el propio Churchill admitió que esta había sido una de las peores decisiones de su vida.

Hoy conviene recordar las enseñanzas de este gran economista ante las decisiones erroneas que en materia económica está adoptando el Presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, y que ayer tuvieron un nuevo giro de tuerca con el que, con toda seguridad, será conocido en el futuro como el «Zapaterazo».

Desde que «oficialmente» el Gobierno socialista reconoció la situación de crisis económica por la que estamos atravesando se han sucedido diversas iniciativas con el propósito, al menos teórico, de paliar la situación de los más necesitados y fomentar la recuperación económica. Iniciativas como el Plan «E», el 2000E, el fondo para ayuda al sector financiero, el incremento de inversiones en infraestructuras, la ayuda a los parados que habían agotado sus prestaciones, etc. seguían el guión propio de políticas de reactivación de la demanda que bien podría haberlas firmado J.M. Keynes y los economistas de la escuela keynesiana. Se pretendía de esta forma contrarrestar la caída de la demanda interna y externa, evitar el colapso del sistema financiero y aliviar las penurias sufridas por los más afectados por la crisis.

Sin embargo, en las últimas fechas, estás políticas en principio adecuadas en cuanto a su objetivo, aunque no tanto en lo referente a su ejecución (el Plan «E» es tal vez el caso más paradigmático a este respecto), han dado paso a recetas de carácter ultraliberal, las cuales deberían haber sido propias del pasado teniendo en cuenta que fueron precisamente estas las que nos condujeron a la situación que vivimos actualmente. En gran parte este cambio ha sido  fruto de las presiones de organismos internacionales que una vez más han demostrado estar completamente alejados de la realidad económica y social como el FMI, la Comisión Europea, la OCDE, etc, de los propios mercados financieros y de las organizaciones empresariales en su conjunto, todos ellos grandes responsables de los excesos cometidos, origen de la crisis financiera internacional que desencadenó , junto con un modelo productivo español completamente desequilibrado e inadecuado, en la crisis económica actual.

Lejos quedan la palabras de Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008 en las que abogaba por planes de estímulo económico con la utilización de los presupuestos públicos sin importar demasiado cuestiones como el déficit público. Atrás quedan ideas como la creación de empleo, la reactivación económica o la ayuda a los más desfavorecidos. Hoy parece que lo único que preocupan son las cifras macroeconómicas y la deuda pública.

Las políticas keynesianas han dado paso, lamentablemente, a recetas liberales propias de los 90 en las que la reducción del déficit son el único objetivo con el fin de apaciguar a los mercados y especuladores financieros, verdaderos dueños y señores de las políticas económicas de los gobiernos. Hasta el propio Obama, en su día adalid de la aplicación de políticas keynesianas para salir de la crisis (cabe recordar que el déficit en EE.UU. previsto para este año era del 10,6 %, el más alto desde la SGM), presionó al presidente español en la adopción de severas medidas que permitan un ajuste rápido e importante de las cuentas públicas españolas.

Las medidas anunciadas ayer en el Congreso de los Diputados por el Presidente del Gobierno deben entenderse una vez como una victoria de los poderosos sobre el conjunto de la población, que una vez más va a pagar los excesos de los primeros. Una vez más los trabajadores públicos (muchos de ellos mil euristas que en poco o nada se han beneficiado estos años de bonanza), los pensionistas, los dependientes y la población en general va a ser quien pague los platos rotos. Mientras tanto, la banca, las grandes fortunas y los especuladores se salen de rositas y vuelven a dejar la cuenta sin pagar para que entre todos aportemos «a escote» no vaya a ser que se resientan sus pingües beneficios.

Porque lamentablemente la cosa no se va a quedar en las medidas ayer propuestas y ya tan comentadas en la blogosfera. Las medidas anunciadas, junto con la subida del IVA que se pondrá en marcha el mes de julio, producirán con toda seguridad una caida en la demanda interna (añadida a la derivada del propio descenso del gasto público) y por tanto una vuelta a la situación de recesión de la que tímidamente y según las últimas estadísticas estabamos empezando a abandonar. De nuevo se generará mayor desempleo y cierres de empresas por la depresión del consumo y así se volverá a entrar en una nueva espiral negativa que desde luego no nos llevará a salir de la crisis actual. Dificilmente esta reducción supuesta del déficit va a generar más empleo como machaconamente desde los medios de comunicación próximos (por no decir dependientes) al gobierno se viene repitiendo desde ayer por la mañana. A diferencia de EE.UU., donde el plan de ajuste se está realizando cuando ya parece consolidada la recuperación económica, en España la decisión de cuadrar las cuentas públicas se ha tomado cuando no existen indicios de que esta sea firme. Los famosos brotes verdes se marchitarán a una velocidad equiparable a la destrucción de empleo que hemos vivido en los últimos meses y supondrá que la salida de la crisis será lenta y muy dolorosa para las clases medias y bajas, al final, únicas páganas de la mala gestión, los excesos y los delirios de grandeza de nuestras clases dirigentes.

Sin duda el clima social se enrarecerá hasta límites que parecen de un pasado muy lejano, lo cual no permite crear el clima más adecuado para la recuperación. Es predecible que aumenten los problemas sociales de exclusión y marginación y que además los servicios públicos, que como no puede ser de otra manera se resentirán por la caída del presupuesto público, no tendrán la capacidad para resolver la situación.

Tampoco parece plausible que nadie pueda asegurar que las medidas adoptadas vayan a suponer lograr el objetivo que se proponen, esto es, cuadrar las cuentas públicas. Reducir la retribución de los empleados públicos y la inversión pública tiene efectos directos en la recaudación impositiva. Si tenemos en cuenta que teoricamente la reducción de sueldos de funcionarios se estima ahorrará al estado 4.500 millones de euros y asumiendo que el tipo medio efectivo del IRPF se situa en el 16%, el Estado dejará de ingresas 720 millones de euros por este concepto, mientras que por Cotizaciones a la Seguridad Social no recaudadas se perderán casí 1.300 millones, que repercutirán naturalmente en la viabilidad del sistema social (tal vez la escusa perfecta para dar el siguiente tijeretazo). En definitiva 2.000 millones menos de recaudación.

Y es precisamente en el lado de los ingresos donde se debería haber actuado. Tal y como proponen varios economistas de izquierda en la edición de hoy del Diario Público, debería haberse actuado en diferentes impuestos que los últimos años han sido revisados con el único fin de favorecer a las clases más pudientes pudientes tales como el IRPF, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones y un largo etcétera. En definitiva que la crisis la paguen los que más tienen y los que más se han beneficiado del periodo de bonanza anterior y no los más necesitados y las clases trabajadores.

Todas estas son las consecuencias de las decisiones adoptadas por un Presidente, el Sr. Zapatero, que si tuviese un poco de decencia política debería presentar de manera inmediata una cuestión de confianza en el Congreso de los Diputados, que desde luego no puede más arrogarse el calificativo de socialista dado que al hacerlo insulta a todos aquellos que creemos en una forma bien distinta de lo que debe ser la izquierda política, y lo que es peor, insulta a la inteligencia de todos al plantear estas medidas como las únicas posibles y completamente necesarias para salir de una situación que otros han creado y por la que no van a pagar ya no la cuenta, ni siquiera la propina.

Tiempo de pactos, pero ¿para qué? febrero 19, 2010

Posted by Iván in Actualidad política, Economía.
Tags: , , , , , , ,
add a comment

Anda estos días revuelto el personal ante las diferentes propuestas lanzadas por gobiernos y formaciones políticas para alcanzar pactos o acuerdos de consenso con el fin, parece ser, de salir de la dificil y compleja situación económica por la que atravesamos. Todavían hoy resuenan los ecos de la última sesión del Congreso de los Diputados en la que se trató el tema a nivel estatal, con las intervenciones de Rodriguez Zapatero y Rajoy, en sus papeles de Presidente del Gobierno y líder del principal partido de la oposición.

Sin duda, esta reciente fiebre pactista responde al convencimiento general de que la única forma de remontar la actual coyuntura es a través de un esfuerzo colectivo y en la misma dirección que conllevará serios sacrificios por parte de todos (o la mayoría). El loable esfuerzo de los agentes implicados no puede esconder, sin embargo, que el ofrecimiento llega con un notable retraso, puesto que la crisis ya dejó sentir sus efectos durante el pasado año y que su inicio bien puede encontrarse en el año 2007. La destrucción de empleo, los EREs, el cierre de empresas, la no renovación de contratos y un largo etcétera eran fenómenos que un número elevado de personas estaban sufriendo en sus propias carnes ya a mediados del año 2008. En Aragón, los fastos de la Expo ocultaron la realidad durante unos meses a los ojos de la opinión pública, pero también supuso que la vuelta a la cruda realidad fuese mucho más virulenta y dramática que en el resto del Estado.

A pesar de la, en principio, buena intención última de la iniciativa en cuestión, es imposible abstenerse de sospechar que la misma viene impregnada de cierto tufillo electoralista y oportunista. No cabe duda de que a ojos de la ciudadanía es muy «vendible» tender la mano para arrimar el hombro y buscar una salida colectiva a la crisis, con lo que lanzar iniciativas como esta puede tener, a ojos de nuestros dirigentes políticos, una destacable rentabilidad electoral.  Así, existe una delgada línea entre el llamado sentido de Estado y la responsabilidad por un lado y el populismo y el oportunismo por otro, una línea muy tentadora de cruzar entre los paladines de la política estética que rigen nuestros destinos como sociedad. Pero entonces, ¿cómo distinguir si estamos en un caso o en otro?

Creo que la respuesta a esta pregunta cabe buscarla no tanto en las grandilocuentes palabras lanzadas por los líderes políticos sino en sus acciones. Aunque los ofrecimientos de pactos son múltiples en estos días, rara vez estos han venido secundados con propuestas concretas que posibiliten que se produzca un punto de inflexión en la situación económica y social del país. En el mejor de los casos, las propuestas de acuerdo han venido de la mano de propuestas genéricas y desde luego inócuas como la mejora de la protección social, el cambio de modelo productivo, la necesidad de aplicar medidas de austeridad y de mejora de la eficiencia del gasto público, de apoyo a familias y Pymes o la reactivación del crédito. Grandes palabras pero poco más, nada de concreción, nada tangible.

El problema surge cuando una gran parte de la población está esperando como agua de Mayo una luz al final del tunel, un cambio que le permita recuperar la ilusión de nuevo, ver que se toman medidas para cambiar las cosas. En definitiva acciones en vez de palabras.

La clase política española no tiene excesivo margen de maniobra ante esta dificil situación de crisis global. Durante años ha estado defraudando a la ciudadanía con sus comportamientos y actitudes que poco o nada importan a los sufridos votantes, que ven como sus problemas no parecen interesar a sus señorías y excelentisimos Sres. y Sras. Lanzar propuestas de pactos por puro interés electoral, sin ningún fundamento ni voluntad real de acuerdo y de resolver los problemas que afectan a un número tan elevado de ciudadanos solo llevará a la desilusión, al hartazgo y al desprecio a la vida pública en general, ahora que es más necesario que nunca una intervención decidida y coordinada desde el conjunto de las Administraciones Públicas.

Dicen que de los fracasos se aprende más que de los éxitos. Posiblemente la lección más interesante que se pueda entresacar de la fallida Cumbre del Clima de Copenhague en referencia al tema en cuestión sea la que tan gráficamente expresaron diferentes activistas y responsables de Green Peace durante la cena de honor ofrecida por la Reina de Dinamarca al desplegar diferentes pancartas con el acertado lema «POLITICIANS TALK, LEADERS ACT», esto es, «LOS POLÍTICOS HABLAN, LOS LÍDERES ACTUAN».

Dos cartas, dos estilos enero 26, 2010

Posted by Iván in Actualidad política, Agua.
Tags: , , , , , ,
6 comments

Hoy he recibido dos cartas. En este mundo digital en el que vivimos solamente las podía recibir por e-mail, más ecológico y mucho más rápido, eso si, algo más impersonal. La primera (cronológicamente se entiende) iba en un adjunto, la segunda en el propio cuerpo del mensaje.

Más allá de la similitud en el medio de difusión, son totalmente diferentes y me han generado sensaciones opuestas.  Así, la primera está firmada por una persona, la segunda por un conjunto de gente, sin personalismos. Primera diferencia, la concepción de la cosa, entorno a alguien vs. entorno a un objetivo.

Sin entrar en otros temas de forma, me gustaría comentar cuestiones en cuanto a sus contenidos, lo verdaderamente importante del asunto. Ya se que en estos tiempos de la imagen, del aparentar, de las formas parece que lo que se dice no tiene importancia, sino que lo verdaderamente relevante es el cómo se dice. En mi caso, un buen profesor (holandés curiosamente) me enseñó que lo verdaderamente importante es el fondo y que las formas son accesorias, con cierta importancia, pero menos. Pero entremos en materia para ver los diferentes estilos.

En la primera se informa aunque desde una posición un tanto interesada. Por ello en ocasiones se hace un peculiar ejercicio de desinformación. Y es que cuando se falta a la verdad se esta cometiendo el pecado de mentir. El problema deriva de las consecuencias que se producen cuando al leer una carta como esta te surgen dudas acerca de la veracidad de los acontecimientos que se están relatando. Así, parafraseando a Friedrich W. Nieztsche «Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti».

En cambio, en la segunda carta, aunque tambien se informa de una importante discrepancia, se hace muestra de un interés por lo que pueda pensar la persona que la lee, se hace un llamamiento sincero a la participación, a la realización de propuestas, sin apriorismos y por supuesto sin adoctrinamientos.

En la primera carta percibo cierta soledad, un intento de reafianzarse en una posición muy debilitada por falta de apoyos, especialmente de los más cercanos (al menos de los que parecían estar más cercanos). Leo varios intentos de echar balones fuera, de desviar la atención, de tapar los errores propios con errores del entorno, del resto del mundo, poca autocrítica desde luego (algo a lo que ya estoy demasiado acostumbrado).

La segunda me inspira coherencia, positivismo, orgullo, ilusión por cambiar las cosas, por sumar, por resolver problemas, la persecución de un fin y no un medio, discrepancia pero con respeto (cuanto se echa de menos esto ultimamente, incluso en los medios virtuales), en definitiva ganas de trabajar y arrimar el hombro, sin personalismos, ni intereses «ocultos».

Ya veis, dos cartas con dos estilos muy diferentes. Desde luego me quedo con la segunda ya que con ella me siento menos solo, más arropado, más positivo, incluyente e integrador, en definitiva mejor.

La verdad de la «nueva» política hidraúlica diciembre 14, 2009

Posted by Iván in Actualidad política, Agua, Medioambiente.
Tags: , , , , ,
2 comments

Os adjunto un interesante artículo de Javier Martínez Gil, Catedrático de Hidrogeología de la Universidad de Zaragoza y miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua, acerca de las lecciones que podemos sacar del caso Yesa y otros de la política hidraúlica.

LA LECCIÓN DEL CASO YESA

En el estado de derecho en el que vivimos, las reglas son en demasiadas ocasiones pura menudencia. Quienes prescinden de lo que pueda decir la Justicia yendo a los hechos consumados, son conscientes
de que jamás los jueces serán capaces de detener una obra que haya sido declarada de «interés general»,
y menos de encausar a nadie por la vía penal cuando detrás de ese alguien está el gran poder. No vamos a entrar en la falta de legitimidad moral y en la frivolidad con la que el poder político declara una actuación de interés general.

Sin entrar en el contenido triunfalista de la noticia, que sólo prevé grandes parabienes para la obra, quiero señalar dos cosas. La primera es que en ese 20% de miembros de la Comisión del Agua del Gobierno de Aragón al que se refiere la noticia que mostró en su día la disconformidad con la obra, frente a una abrumadora mayoría del 80% a favor, no están sólo los afectados y ecologistas, como se especifica y enfatiza, sino también el 100% de los representantes de la Universidad en esa Comisión. ¡Pequeño detalle, que nunca ha querido ser matizado ante la sociedad! Y es que el saber académico -el de la gente que estudia
los problemas desde perspectivas más globales y con más información, que recoge la experiencia de aquí y allá en ese tipo de problemas-, sólo interesa cuando da la razón a quien gobierna o a quien manda; es decir, a los poderes fácticos, a quienes tienen depositados en esos proyectos grandes intereses en nombre del interés general.

Una vez más se ha ninguneado a la Universidad en este conflicto; para mi, con clara intención. Mis quejas personales expresadas en varias ocasiones y en otras tantas explicaciones de voto como miembro de esa Comisión del Agua en la que estoy representando a la universidad, nunca ha servido para corregir nada. Omitir
la opinión de los representantes de la universidad es robar a los ciudadanos un derecho a una información en principio aséptica y sabia, fuera al menos de los juegos, los arreglos políticos y las disciplinas de voto. ¡Y luego hablan de participación! A mí lacacareada y orquestada participación me suena ya a milonga, si se pintan las farolas de las presas de amarillo o de verde. Lo esencial no es cuestionable.

Sin embargo, es probable que a un sector significativo de la sociedad le interese bastante más la opinión de la universidad que la de cualquier representante político o beneficiario absolutamente lego en los saberes debatidos, que vota por disciplina de los intereses organizados, y más, desde luego, que la opinión del propio promotor del proyecto, que en estos casos es juez y parte del conflicto, léase Ministerio de Medio Ambiente o Confederación Hidrográfica.

La segunda cuestión se refiere al coste final de la obra y, por tanto, al coste del metro cúbico de agua servido. Es evidente a estas alturas, que el proyecto técnico del recrecimiento de la presa de Yesa -como casi siempre ha venido ocurriendo en estos casos-, es una chapuza más, llamada a hacer frente a cantidad de problemas no contemplados ni cuantificados en su momento en el proyecto. Un proyecto medianamente serio no puede encontrarse con tanto problema previsibles como los que se está encontrando esta obra; problemas que van a incrementar el coste final hasta niveles insospechados. Para eso están los anteproyectos.

¿Quién va a pagar ese coste adicional del metro cúbico de agua? Los responsables/irresponsables? por supuesto que no- El sistema está montado para que así sea ¿Alguna vez alguien hará las cuentas finales de este proyecto? No.

Somos los ciudadanos, como siempre, quienes habremos de pagar las torpezas y el capricho de una forma chapucera e interesada de actuar; eso sí, democrática ¡faltaría más! No será de forma explícita, con un impuesto especial, sino de implícita e indirecta, a costa de otras posibles prestaciones sociales, sin duda más perentorias. Y es que las políticas del agua han sido siempre una suma de grandes y poderosos intereses organizados, incluido el chalaneo político, con Franco y sin Franco.

Bajo formas diferentes, el autoritarismo hidráulico sigue hoy en vigor; disfruta de buena salud, con Narbona y sin Narbona. Nuestras políticas hidrológicas siguen siendo fontanería hidráulica, por mucho que nos las maquillen. Los fontaneros llevan fama de ganar mucho dinero, no sé si es verdad. Podríamos hablar de Yesa, Itoiz, Biscarrués, Santaliestra,… y de todo lo que nos viene encima en ese famoso Anejo II del Plan Hidrológico Nacional. Los planes hidrológicos continúan siendo esencialmente planes de reparto del recurso,
de liquidación por la vía de la privatización fáctica de lo poco que va quedando. ¿Quién defiende hoy en día el valor de los ríos, su funcionalidad y lo que significan para el ser humano? Las instituciones medioambientales me parece que no.

En fin, que seguimos en la vieja política hidráulica, teñida ahora de hermosas y vacías palabras como “participación”, “democracia”, “respeto al medio ambiente”, “interés general”, “estudios de impacto”, “planes nacionales de restauración de ríos y riberas…, etc. ¡Cuánlejos estamos del bien hacer hidrológico y medioambiental! Entretanto, formando parte de la táctica del sistema, a muchos de quienes tienen capacidad crítica y de concienciación social, sean personas o colectivos, da la impresión que se ha
logrado mantenerles entretenidos con proyectos y ocupaciones inocuas, que les obligan a mirar a otra parte,
allí donde no están los verdaderos problemas. ¿Alguien piensa en el devenir del río Aragón, que debiendo estar hace años en la UVI sigue en el punto de mira de proyectos fluviocidas como el de Yesa e Itoiz? ¿Alguien piensa en los valores patrimoniales de naturaleza e historia en juego, y en el cadáver que acabará siendo -de hecho ya lo es- ese río si alguna vez entran a funcionar esos proyectos? ¿Alguien piensa en la vergüenza de convertir el escenario de la historia más antigua de Aragón, patrimonio de la Humanidad,
primer Camino Cultural de Europe en un nuevo y extenso barrizal?

¿Acaso cuenta el dolor moral que infringe esa obra a los afectados? ¿Acaso la grandeza de la democracia
no es precisamente la salvaguardia de los derechos de las minorías? Estamos llamando progreso a lo que
no es sino darle fuego a todo, bien hacer hidrológico a lo que no es sino un fluviocidio. Hemos perdido el respeto a todo, como dice BEBE en su canción «La Tierra está malita»,… sin respeto no hay nada que hacer. No hay apenas actitudes ejemplares en nada. Vivimos en la mentira y en la falta de credibilidad, a muchos nos dan igual PPs que PSOEs, IUs que PAR. En aras del progreso seguimos avanzando por el camino del vandalismo (¡con perdón de los vándalos!). Nadie habla de los costes internos a la sociedad ni del saqueo
que representan con frecuencia este tipo de obras al patrimonio colectivo.

Sigamos sembrado vientos… Sigamos confundiendo el futuro con el saqueo.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet” diciembre 3, 2009

Posted by Iván in Actualidad política.
Tags: , , , , ,
1 comment so far

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.