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Hasta siempre José Antonio Labordeta septiembre 20, 2010

Posted by Iván in Actualidad política, Agua, Cultura aragonesa.
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En la madrugada entre el sábado y el domingo nos dejaba un amigo que siempre estará con nosotros. Tras un día emotivo de ojos vidriosos, desazón y abatimiento, toca mirar hacia delante, a la vez que reconocer la extraordinaria trayectoria de un personaje ejemplar y muy querido en una tierra como Aragón, tan caracterizada por tratar en la mayoría de las ocasiones con desprecio e indiferencia a los grandes hombres y mujeres que han jalonado nuestra historia colectiva. Las continúas muestras de dolor y reconocimiento que estos días estamos viviendo, como las kilométricas colas para darle un último adios en la capilla ardiente instalada en el Palacio de La Aljafería, Sede de Las Cortes de Aragón, donde fue diputado hace unos años, dan fe del gran cariño que se le profesaba a este gran hombre.

Dicen que nadie es imprescindible, algo con lo que estoy bastante de acuerdo. Sin embargo José Antonio Labordeta es una de esas personas que sin ser imprescindibles sí son insustituibles. La marcha de José Antonio nos ha dejado un hueco enorme a muchos aragoneses dificilmente de llenar. En estas horas donde el consuelo es tan dificil de encontrar prefiero acordarme del gran legado que nos deja en forma de lucha por la libertad, la dignidad de Aragón después y finalmente contra la enfermedad en sus últimos años. Sin duda, aunque su marcha es una herida dificil de cerrar, su aportación para construir una sociedad mejor para todos es tan grande que debe hacernos superar estos tristes momentos.

Hace un par de semanas de manera casual mientras salía del trabajo ví por última vez a Labordeta. Acompañado por dos de sus hijas, quienes empujaban la silla de ruedas en la que iba, sonreía disfrutando de un agradable paseo en una cálida mañana de Septiembre tipicamente zaragozana. En aquel momento decidí no molestar un momento tan entrañable a la vez que me emocionaba del tesón con el que José Antonio afrontaba totalmente consciente de que, tal vez fueran sus últimos días con nosotros, ante lo avanzado de su grave enfermedad.

Y es precisamente como quiero recordar a este gran hombre. Como un incansable luchador pero siempre con una sonrisa y buen humor. Una persona de gran nobleza y corazón, que siempre será para muchos de nosotros un faro que nos iluminará en las tinieblas y que nos servirá de autentico referente para construir una sociedad mejor, más justa y más digna.

Por todo ello, y con la emoción que en estos momentos me embarga y tras haberle dado el último adiós, solo me queda decir…

HASTA SIEMPRE LABORDETA!!!!

La verdad de la «nueva» política hidraúlica diciembre 14, 2009

Posted by Iván in Actualidad política, Agua, Medioambiente.
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Os adjunto un interesante artículo de Javier Martínez Gil, Catedrático de Hidrogeología de la Universidad de Zaragoza y miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua, acerca de las lecciones que podemos sacar del caso Yesa y otros de la política hidraúlica.

LA LECCIÓN DEL CASO YESA

En el estado de derecho en el que vivimos, las reglas son en demasiadas ocasiones pura menudencia. Quienes prescinden de lo que pueda decir la Justicia yendo a los hechos consumados, son conscientes
de que jamás los jueces serán capaces de detener una obra que haya sido declarada de «interés general»,
y menos de encausar a nadie por la vía penal cuando detrás de ese alguien está el gran poder. No vamos a entrar en la falta de legitimidad moral y en la frivolidad con la que el poder político declara una actuación de interés general.

Sin entrar en el contenido triunfalista de la noticia, que sólo prevé grandes parabienes para la obra, quiero señalar dos cosas. La primera es que en ese 20% de miembros de la Comisión del Agua del Gobierno de Aragón al que se refiere la noticia que mostró en su día la disconformidad con la obra, frente a una abrumadora mayoría del 80% a favor, no están sólo los afectados y ecologistas, como se especifica y enfatiza, sino también el 100% de los representantes de la Universidad en esa Comisión. ¡Pequeño detalle, que nunca ha querido ser matizado ante la sociedad! Y es que el saber académico -el de la gente que estudia
los problemas desde perspectivas más globales y con más información, que recoge la experiencia de aquí y allá en ese tipo de problemas-, sólo interesa cuando da la razón a quien gobierna o a quien manda; es decir, a los poderes fácticos, a quienes tienen depositados en esos proyectos grandes intereses en nombre del interés general.

Una vez más se ha ninguneado a la Universidad en este conflicto; para mi, con clara intención. Mis quejas personales expresadas en varias ocasiones y en otras tantas explicaciones de voto como miembro de esa Comisión del Agua en la que estoy representando a la universidad, nunca ha servido para corregir nada. Omitir
la opinión de los representantes de la universidad es robar a los ciudadanos un derecho a una información en principio aséptica y sabia, fuera al menos de los juegos, los arreglos políticos y las disciplinas de voto. ¡Y luego hablan de participación! A mí lacacareada y orquestada participación me suena ya a milonga, si se pintan las farolas de las presas de amarillo o de verde. Lo esencial no es cuestionable.

Sin embargo, es probable que a un sector significativo de la sociedad le interese bastante más la opinión de la universidad que la de cualquier representante político o beneficiario absolutamente lego en los saberes debatidos, que vota por disciplina de los intereses organizados, y más, desde luego, que la opinión del propio promotor del proyecto, que en estos casos es juez y parte del conflicto, léase Ministerio de Medio Ambiente o Confederación Hidrográfica.

La segunda cuestión se refiere al coste final de la obra y, por tanto, al coste del metro cúbico de agua servido. Es evidente a estas alturas, que el proyecto técnico del recrecimiento de la presa de Yesa -como casi siempre ha venido ocurriendo en estos casos-, es una chapuza más, llamada a hacer frente a cantidad de problemas no contemplados ni cuantificados en su momento en el proyecto. Un proyecto medianamente serio no puede encontrarse con tanto problema previsibles como los que se está encontrando esta obra; problemas que van a incrementar el coste final hasta niveles insospechados. Para eso están los anteproyectos.

¿Quién va a pagar ese coste adicional del metro cúbico de agua? Los responsables/irresponsables? por supuesto que no- El sistema está montado para que así sea ¿Alguna vez alguien hará las cuentas finales de este proyecto? No.

Somos los ciudadanos, como siempre, quienes habremos de pagar las torpezas y el capricho de una forma chapucera e interesada de actuar; eso sí, democrática ¡faltaría más! No será de forma explícita, con un impuesto especial, sino de implícita e indirecta, a costa de otras posibles prestaciones sociales, sin duda más perentorias. Y es que las políticas del agua han sido siempre una suma de grandes y poderosos intereses organizados, incluido el chalaneo político, con Franco y sin Franco.

Bajo formas diferentes, el autoritarismo hidráulico sigue hoy en vigor; disfruta de buena salud, con Narbona y sin Narbona. Nuestras políticas hidrológicas siguen siendo fontanería hidráulica, por mucho que nos las maquillen. Los fontaneros llevan fama de ganar mucho dinero, no sé si es verdad. Podríamos hablar de Yesa, Itoiz, Biscarrués, Santaliestra,… y de todo lo que nos viene encima en ese famoso Anejo II del Plan Hidrológico Nacional. Los planes hidrológicos continúan siendo esencialmente planes de reparto del recurso,
de liquidación por la vía de la privatización fáctica de lo poco que va quedando. ¿Quién defiende hoy en día el valor de los ríos, su funcionalidad y lo que significan para el ser humano? Las instituciones medioambientales me parece que no.

En fin, que seguimos en la vieja política hidráulica, teñida ahora de hermosas y vacías palabras como “participación”, “democracia”, “respeto al medio ambiente”, “interés general”, “estudios de impacto”, “planes nacionales de restauración de ríos y riberas…, etc. ¡Cuánlejos estamos del bien hacer hidrológico y medioambiental! Entretanto, formando parte de la táctica del sistema, a muchos de quienes tienen capacidad crítica y de concienciación social, sean personas o colectivos, da la impresión que se ha
logrado mantenerles entretenidos con proyectos y ocupaciones inocuas, que les obligan a mirar a otra parte,
allí donde no están los verdaderos problemas. ¿Alguien piensa en el devenir del río Aragón, que debiendo estar hace años en la UVI sigue en el punto de mira de proyectos fluviocidas como el de Yesa e Itoiz? ¿Alguien piensa en los valores patrimoniales de naturaleza e historia en juego, y en el cadáver que acabará siendo -de hecho ya lo es- ese río si alguna vez entran a funcionar esos proyectos? ¿Alguien piensa en la vergüenza de convertir el escenario de la historia más antigua de Aragón, patrimonio de la Humanidad,
primer Camino Cultural de Europe en un nuevo y extenso barrizal?

¿Acaso cuenta el dolor moral que infringe esa obra a los afectados? ¿Acaso la grandeza de la democracia
no es precisamente la salvaguardia de los derechos de las minorías? Estamos llamando progreso a lo que
no es sino darle fuego a todo, bien hacer hidrológico a lo que no es sino un fluviocidio. Hemos perdido el respeto a todo, como dice BEBE en su canción «La Tierra está malita»,… sin respeto no hay nada que hacer. No hay apenas actitudes ejemplares en nada. Vivimos en la mentira y en la falta de credibilidad, a muchos nos dan igual PPs que PSOEs, IUs que PAR. En aras del progreso seguimos avanzando por el camino del vandalismo (¡con perdón de los vándalos!). Nadie habla de los costes internos a la sociedad ni del saqueo
que representan con frecuencia este tipo de obras al patrimonio colectivo.

Sigamos sembrado vientos… Sigamos confundiendo el futuro con el saqueo.

La victoria al alcance de la mano mayo 28, 2008

Posted by Iván in Actualidad política, Agua, Medioambiente.
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Cada día que pasa, o mejor dicho, cada gota que cae del cielo hace que la derogación del decreto por el que se aprobó el trasvase del Ebro a Barcelona esté más y más cerca. Las abundantes lluvias de los últimos días han hecho que saliesen a la luz las vergüenzas de quienes, apelando a una supuesta situación excepcional de emergencia, pretendían llevar a cabo un trasvase en toda regla, colándolo por la puerta de atrás y ante la mirada atónita y estupefacta de propios y extraños. A pesar de las más que evidentes pruebas del delito y del fin de la supuesta crisis de abastacimiento al área metropolitana de Barcelona, algunos dirigentes políticos continuan todavía echando balones fuera y no reblan en su empeño de llevar a cabo semejante esperpento, a pesar de haber jurado y perjurado que nunca llevarían a cabo la famosa interconexión de las cuencas internas catalanas.

Mención aparte merece la actitud autenticamente lamentable llevada a cabo por el Gobierno de Aragón, con los Sres. Iglesias y Biel a la cabeza. Con un ejercicio de auténtico cinismo y una desfachatez inusual, llegaron a justificar lo injustificable, dando la espalda a los miles de aragoneses que en repetidas ocasiones nos manifestamos en contra del trasvase del Ebro hace ya cuatro años, con un ejercicio de malabarismo político escudándose en debates estériles puramente terminológicos y eufemísticos con tal de no reconocer lo evidente. Solo ahora, cuando todo está más claro que el agua (nunca mejor dicho) intentan salvar los muebles presentando una tíbia oposición al asunto poniendo en marcha dos recursos (de inconstitucionalidad y contencioso administrativo), recursos que podrían haber sido presentados hacía mucho con los mismos argumentos y que en las fechas en las que estamos no serán ni siquiera estudiados por los tribunales competentes en la materia.

Sin embargo es de justos reconocer que todo esto no habría sido posible sin la contestación social al asunto que se materializó en la manifestación de Amposta de hace un par de semanas. Sin la movilización de los habitantes de las Terres de L’Ebre (a quienes los aragoneses estamos en deuda moral por su apoyo y lucha en la paralización del trasvase del PP) y de los miles de aragoneses que se desplazaron al delta para apoyarles, seguramente la esperada marcha atrás del gobierno español y catalán no habrían sido posibles. Queda ya solamente esperar y que esta nueva pesadilla para los habitantes de la cuenca del Ebro, los defensores de la Nueva Cultura del Agua, del ecologismo, de la sostenibilidad, etc. pase a engrosar la larga lista de proyectos trasvasísticos rechazados gracias a la oposición de miles de ciudadanos.

La lucha lamentablemente no acaba aquí. Todavía existen numerosos proyectos que amenazan a distintos territorios, parajes y ríos. Pueblos y comarcas bajo la espada de Damocles por actuaciones de filosofía decimonónica que poco o nada tienen que ver con el desarrollo sostenible (tan de moda en estos días), el respeto al medio natural y a la función de los ríos como ecosistemas básicos para la supervivencia de innumerables especies, entre ellas el ser humano.  La construcción de grandes obras de infraestructura hidraúlica como los embalses no son más que un exponente claro de que, en lo más hondo de la conciencia colectiva, todavía las viejas soluciones son defendidas para la resolver los nuevos problemas como el cambio climático y la insostenibilidad de un modelo de desarrollo que no tiene en cuenta las limitaciones de nuestro medio físico y natural.

Así, aunque paremos de nuevo el trasvase, tenemos muchos «nuevos trasvases» a los que oponernos. El recrecimiento de Yesa, el trasvase del Jalón al Grio y la construcción del embalse de Mularroya, el trasvase del Jiloca con el embalse de Lechago, el pantano de Biscarrués y otros muchos proyectos similares merecen continuar en la lucha y en la reivindicación constante por conseguir una sociedad que tenga en la defensa del medioambiente una de sus máximas prioridades. Manifestarnos en contra del trasvase y olvidarnos de estos «otros trasvases» nos llevarían a realizar un ejercicio de incoherencia monumental, similar al de los políticos tan abucheados en el Baix-Ebre o los tan criticados aquí en Aragón.

Por todo ello la victoria en el caso del Trasvase del Ebro a Barcelona se escribe con C de Coherencia, algo que no debemos olvidar.

Trasvase No, teletransporte tampoco abril 19, 2008

Posted by Iván in Actualidad política, Agua, Medioambiente.
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El estreno del nuevo gobierno Zapatero será recordado por el bochornoso espectaculo de prestidigitación lingüistica y de demagogia política aderezado con una buena pizca de falta de escrúpulos y una gran dosis de cara dura en lo referente al tema del agua y el trasvase del Ebro. Antes que nada comenzaré con dos sencillas definiciones extraidas del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

Trasvase: 1. m. Acción y efecto de trasvasar

Trasvasar o transvasar: (De trans-, de una parte a otra, y vaso). 1. tr. Pasar un líquido de un recipiente a otro.

Sabedor de las consecuencias que sobre la opinión pública tendría la recuperación del proyecto de trasvase del Ebro, aunque sea por partes, el gobierno ha comenzado toda una campaña de propaganda con el fin de hacer creer a la ciudadanía que el Real Decreto aprobado en Consejo de Ministros ayer supone una reasignación de caudales o una conducción de sobrantes del ya en marcha minitrasvase de Tarragona no es un trasvase y que mucho menos afecta a la cuenca del Ebro. Dicha campaña no solo incluye un discurso avalado por informes de la Abogacía del Estado (todo un referente de imparcialidad supongo) sino también la movilización de todos los recursos que el partido socialista tiene a su disposición en cuanto a desinformación y manipulación en general, como la cadena SER, diario El País, televisiones públicas (RTVE, Aragón Televisión, etc.)

Conviene no obstante no perder la perspectiva y tener en cuenta una serie de cuestiones para evitar que los árboles no nos dejen ver el bosque. Primeramente hay que recordar que el llamado minitrasvase del Ebro a Tarragona aprobado hace casí 30 años es también un trasvase aunque dentro de la propia cuenca del Ebro, que obtiene aguas del Ebro para trasladarlas a la zona de Tarragona. A diferencia de lo expresado por el Gobierno, el hecho de que el nuevo trasvase a Barcelona se haga con el margen entre lo que se venía trasvasando y lo que estaba inicialmente previsto si supone una detracción adicional del cauce del Ebro de casi 50 hectómetros cúbicos, lo cual tendrá efectos visibles e inmediatos en ecosistemas tan frágiles como el Delta del Ebro. De esta forma los mismos argumentos que se utilizaban para oponerse al trasvase del PHN aprobado por el PP son completamente válidos ahora para oponerse a esta nueva detracción de caudal del río.

Por otra parte la extensión de la tubería a Barcelona es también un cambio del propio trasvase aprobado en los 70, dado que por un lado se pasa a trasvasar (o teletransportar si se prefiere) agua a una localidad de la cuenca del río a otra que no pertenece a dicha cuenca, es decir, se produce la ruptura de la unidad de cuenca, lo cual va en contra de la legislación europea y en particular de la Directiva Marco del Agua así como de los mecanismos de regulación de cuenca establecidos e impide por tanto un acuerdo bilateral entre la Generalitat y el Gobierno del Estado sin contar con autorización previa ni informes de Confederación Hidrográfica del Ebro, etc. El cambio es lo suficiente sustancial como para decir que es una simple extensión del trasvase. No lo es, es un cambio radical y por tanto un nuevo trasvase.

Para tocar la fibra sensible de la gente se apela a la (parece ser) situación de extrema emergencia en la que se encuentra la zona metropolitana de Barcelona que podría ver como 5 millones de personas se quedan sin agua durante el verano. Más allá de la evidente demagogia barata de este argumento hay que recordar que durante la pasada sequía la ciudad de Sevilla y su entorno, así como la isla de Mallorca y otros muchos lugares, se vieron afectados por restricciones de agua de boca durante largos meses, situación que se solucionó en ambos casos sin necesidad de llevar a cabo ningún trasvase. En el caso de Sevilla se procedió a comprar las concesiones de agua de los agricultores de la zona para poder abastecer a la ciudad y se solucionó el problema de una manera rápida y efectiva. Mallorca por su parte, que estaba a la espera de la puesta en marcha de desaladoras que solucionasen el problema de una manera definitiva, fue abastecida por medio de barcos de una forma coyuntural sin así generar costes en otros lugares. Parece ser que este tipo de soluciones, válidas para otros lugares, no lo son para Barcelona y lo que es peor, que los problemas de abastecimiento a poblaciones de otros lugares (ejemplo más de 180 pueblos aragoneses) no tienen la importancia que si tiene el de Barcelona.

Pero más allá de todo esto lo realmente indignante es la actitud de Marcelino Iglesias, presidente de Aragón, que en este caso, dado que quien plantea la cuestión es su propio partido (tal y como ya hizo con el trasvase de Borrell), mira para otro lado y sin siquiera esperar los informes encargados a los servicios jurídicos de la DGA y de las Cortes ya abraza la idea de que no se trata de un trasvase y que el Ebro no se verá afectado por ello (supongo que las afecciones se verán en el Amazonas o en el Nilo claro). El misillas de la DGA vuelve a hacer gala de su falta de criterio político y de peso en su partido y, a pesar de que hace menos de un mes en campaña electoral juro y perjuro que su partido nunca llevaría a cabo el trasvase del Ebro, defiende una actuación que deja la puerta abierta a futuros trasvases mucho mayores hacia el Levante, ya que ¿con que criterio se podría oponer alguien ahora a que no se haga el derogado trasvase de Aznar?

En definitiva, que no te engañen esto parece un trasvase, huele a trasvase y ES un trasvase. Por ello hemos de oponernos con los mismos argumentos y la misma contundencia con la que nos opusimos al anterior, caiga quien caiga, ya que pasar del tema nos llevaría a que en un futuro no podríamos oponernos a otros de mayor envergadura que la extensión, reasignación, trasiego o teletransporte que nos quieren vender.